La economía orientada a las personas

Creado el 2015-10-07 06:30:00 por Adriana Martínez Sans

Por  Juanjo Goñi  socio de APTES

La transición de la composición del PIB se observa entre los diferentes sectores, y a su vez estos incorporan, en su propia evolución, una mayor cantidad de conocimiento. El componente tecnológico tracciona de todos los sectores, aportado una continua transformación en eficiencia. La tecnología ejerce de telón de fondo de este cada vez más acelerado proceso de incorporación del conocimiento en la actividad económica, simultáneamente en todos los sectores. Los países mas desarrollados se caracterizan porque la economía del producir cosas e información cede posición relativa  a la economía de los servicios y en estos son los servicios a las personas los que cobran cada vez un valor porcentual superior sobre los servicios sobre las cosas.

 

Imagen de un mundo virtual que representa el desarrollo económico social,  que se produce en las economías más avanzadas.

Y en esta transformación económica son los aspectos de la salud, la educación y la calidad de vida los que aparecen en primer lugar como las nuevas demandas sociales sobre los que enfocar la economía. Estas necesidades han sido progresivamente generadas, al superar con la tecnología industrial las limitaciones productivas. Los recursos materiales básicos y su satisfacción no permiten orientar la actividad económica productiva como generadora exclusiva de empleo y en este sentido el crecimiento de la ocupación en los servicios se hace notorio y constante. Podemos decir que cuando la tecnología avanzada se aplica en los procesos básicos productivos emergen nuevas demandas que tienden a satisfacer cuestiones mas elevadas, vinculadas con las necesidades del rango de la calidad de vida.

Esta economía que se va consolidando en los países avanzados se sitúa en la combinación adecuada de productos y servicios asociados donde priman la personalización, la capacitación, la seguridad, la confianza, la movilidad  y la economía de tiempo, pero sobre todo se caracterizan por una explosión de los sistemas de intercambio de información. La sociedad actual es una sociedad comunicada y cada vez más capaz de actuar en base a la información. Todos los servicios a personas contienen de una forma u otra un apartado significativo de estas tecnologías con muy distintas aplicaciones, sobre los que hoy podemos llamar las nuevas infraestructuras –sustituyendo a las infraestructuras físicas- de todas las sociedades avanzadas.

Los servicios a personas y los sistemas de información acaparan las innovaciones que en este momento vivimos. Pero esta economía de personas, a diferencia de la economía productiva que avanza con la tecnología de la automatización, requiere de personas como principales proveedores de los servicios, en todas aquellas operaciones de medio y alto valor aportado. Esta es una limitación cuantitativa, no existente en la producción de objetos, que podría replicarse hasta los límites que impusiesen las materias primas. Sin embargo estos límites de capacidad en los servicios cuando son las personas quienes sirven a personas se pueden paliar a través de nuevos modos de prestación de servicios, de tecnologías de apoyo y siempre a través de la aplicación de más y mejor conocimiento.

El progreso consistirá en la distribución de conocimiento para prestar mejores servicios y en el autoabastecimiento de los mismos sobre la base de una formación mucho más extensa y profunda en la vida de las personas. Cuando el conocimiento se distribuya y por ello los usuarios tengan una autonomía suficiente, los servicios mejoran al ser los profesionales los que se desplazan hacia tipos de servicios mas sofisticados y de mayor nivel profesional. Así pues esta sociedad de las personas es un resultante de una aplicación intensiva de la tecnología y a su vez es una sociedad intensiva en información y conocimiento. 

La sociedad y la economía de las personas se desarrollan a través de la incorporación de innovaciones  y conocimientos en las diferentes modalidades de servicios, todos aquellos que las personas reciben a lo largo de sus diferentes etapas vitales.

Y entre estas etapas cobra singular importancia la relativa a las primeras etapas de la vida, por la repercusión que estas tienen en la conformación de la personalidad y las aptitudes posteriores que se desarrollaran  a lo largo de la vida. La inserción de los sistemas de innovación en las etapas infantiles es una oportunidad de ampliar el espacio de desarrollo de las sociedades avanzadas.

La Incorporación de las humanidades en la empresa.

La empresa entendida como organización que produce desempeña una labor social de generar y distribuir recursos a través de un modelo competitivo de acceso a los mercados donde sus productos y servicios son valorados e intercambiados. En la evolución histórica de las empresas se han ido transformando los recursos o activos fundamentales para desempeñar esta labor de producir de una manera competitiva. En primer lugar fueron las maquinas las que permitían producir con eficiencia, junto con el acceso a las materias primas fuente de la actividad productiva, La dimensión física de los recursos productivos hacía que la ubicación de la empresa se situara cerca de las fuentes de materias que había que incorporar en el proceso productivo.

Así la empresa se caracterizaba por una organización alrededor de los procesos físicos y en la que el factor humano era considerado como un recurso asociado con las actividades de operación manual y física de los diferentes objetos que habían de ser manipulados. La evolución de la actividad empresarial hacia una actividad mucho más automatizada en lo productivo y mas necesitada de capacidades de creación y de relación con los clientes y los servicios internos de la empresa hacen que las capacidades intelectuales y emocionales de las personas conlleven un peso importante en los resultados de la misma.

  Los recursos de los humanos y en concreto la capacidad de crear y construir lo nuevo, de resolver problemas y de incorporarse en grupos y equipos a cargo de tareas cada vez mas complejas conducen a nuevos modos de organización de las empresas. Estas nuevas necesidades de organización de la empresa conducen a que esta debe incorporar otros conocimientos, no solo de las tecnologías de las cosas sino sobre todo de las disciplinas humanísticas que pasan a ser relevantes para un buen desempeño empresarial.s humanidades y todas las disciplinas asociadas al comportamiento humano, comienzan a formar parte sustancial del saber en la empresa, en tanto cada vez mas los factores de competitividad no se asocian al acceso a las materias primas y a la maquinaria sino a las habilidades y actitudes de las personas.
Las humanidades y todas las disciplinas asociadas al comportamiento humano, comienzan a formar parte sustancial del saber en la empresa, en tanto cada vez mas los factores de competitividad no se asocian al acceso a las materias primas y a la maquinaria sino a las habilidades y actitudes de las personas. Pero además de este aspecto, que en si ya es suficiente, la mayoría de las empresas necesita saber orientar las relaciones de negocio con sus clientes. Estas relaciones tienen su base en mecanismos de confianza, aprendizaje, fidelización y establecimiento de intercambios de valores tanto tangibles como intangibles.

Son muy diversas las disciplinas de las humanidades a ser dominadas y aplicadas en al empresa. Podríamos comenzar con las técnicas de observación propias de disciplinas como la antropología para la detección de variables de comportamiento en los clientes actuales o potenciales.

Los comportamientos individuales y grupales que determinan el éxito de muchas tareas complejas pueden estudiarse desde la psicología y la sociología como herramientas para diseñar, evaluar e intervenir en los distintos modos de organizarse para logar la calidad y la innovación que la empresa requiere.

Por último la empresa en su evolución es un ente que aprende y se adapta. La teorías del aprendizaje de adultos –la andragogía- y las que determinan las formas de socialización del conocimiento son fundamentales para preparar procesos donde personas y conocimiento repercutan el cambios e innovaciones de orientación certera.

La comunicación y los mecanismos personales de liderazgo, el trabajo en equipo y organización social en la empresa son otras disciplinas que determinan la capacidad de producir y crear de manera sostenible en las empresas.

Estas tecnología hoy llamadas blandas se combinan con la tecnologías duras y ambas en su globalidad y en su correcta aplicación permiten que las empresas puedan abordar los cambios que imponen la economía del conocimiento y de los servicios. En este caso, al referirse a las personas como destinatarios de los servicios, los conocimientos en humanidades repercuten doblemente. Por una parte respecto a las personas que trabajan y por otra respecto a los clientes, su satisfacción y expectativas.

La empresa del futuro requiere de un equilibrio en los saberes de las personas y de quienes dirigen la actividad, en una combinación adecuada de conocimientos técnicos, económicos y humanistas. Estos últimos son los que hacen con su aplicación correcta en las personas que los otros conocimientos imprescindibles, rindan haciendo que la empresa sea competitiva y sostenible.  


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